El letargo reflexivo ha
terminado, junto con las nuevas brisas que trae el tercer mes los
suspiros se vuelven distintos, cambios de humedad, del simple despertar
matutino se transforman en alimento para la sensibilidad que vuelve a
despertar.
He
dejado de esperar en el desierto de mis recuerdos, la meditación ha
terminado, y el cielo ha perdido mis intereses, nuevos aires despiertan
intereses insospechados en mi nariz, aromas de un café negruzco,
inclusive un poco térreo me recuerdan los cambios
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