Allí estaba, muda, seca, sin edad. Asfixiada entre dos hojas del diccionario olvidado.Una rosa de las tuyas, muerta flor embebida de gramática y enterrada entre infinitas ies.Dejé que mi recuerdo volara libre, mientras la letra ordenada me contaba de vos.Te vi imprudente invitándome a un idilio. Me encandiló tu ilusionista innato, tus maneras ilegibles, tu pasión impetuosa, tu sabiduría incalculable, tu propuesta inesperada e indiscreta de vivir una porción de amor ilícito, insensato, irresponsable, impulsivo. Y bien, mi inconstancia algo
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