Lejos de ser un aporte a la historia de la cinematografía, sin embargo, cargada de emotividad y puro aammoooooorr (léase con voz FM y como si fuera un comercial de chocolates de San Valentín), aparece por fin una película que rompe los esquemas convencionales del egocentrismo Hollywoodense, con esta bella alabanza hecha cine al romanticismo, me refiero a 'Paris, je t'aime' (2006), una dulce propuesta que cayó en manos de varios -muchos- directores, entre ellos, los hermanos Ethan y Joel
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