
Sinopsis: Un joven algo vago y no demasiado espabilado se
ve obligado a aceptar la oferta de trabajo de su suegro cuando su esposa
queda embarazada. Tendrá que mantener el alto ritmo de dicho puesto y eso
es algo que no le resultará sencillo en ningún momento, puesto que su
minusválido compañero de trabajo le hará la vida imposible.
Comentario: A pesar de poseer más de algún guiño al cine típico de gringolandia, ese humor de plástico y tan convencional que a veces llega a irritar, es posible mirar hasta el final ‘Fast Track’ -del director Jesse Peretz-, sin perder (Read more)
Sinopsis: La guerra inútil e interminable de América contra las drogas ha llegado a fundirse con la guerra contra el terrorismo. A pesar de sentir rechazo hacia la idea, el policía secreto Bob Arctor (Keanu Reeves) cumple las órdenes y empieza a espiar a sus amigos, Jim Barris (Robert Downey Jr.), Ernie Luckman (Woody Harrelson), Donna Hawthorne (Winona Ryder) y Charles Freck (Rory Cochrane). Cuando se le ordena intensificar la vigilancia, se ve envuelto en un viaje paranoico por un mundo absurdo donde es imposible descifrar las identidades y las lealtades.
Comentario: Vuelvo a ver esta gran película del director (Read more)
Hace poco se ha estrenado en las carteleras de Antofagasta ‘La vida de los otros’ (‘Das Leben der Anderen’), cinta alemana que ha obtenido diversos elogios de todo tipo alrededor del mundo, principalmente por haber ganado el Oscar 2007 a la mejor película de habla no inglesa.
En febrero de este año, como es de costumbre, se celebró la septuagésima novena entrega de los premios Oscar, y un hecho en particular llamó la atención de todos. Cuando la mayoría pensó que la ganadora en la categoría a la mejor película de habla no inglesa sería la favorita indiscutida del público, ‘El laberinto del fauno’, la estatuilla se la llevaba ‘La vida de los otros’, una película germana, para entonces, casi desconocida. Desde aquella noche en adelante la gente se dispuso a ver ‘La vida de los otros’, juzgándola –para bien o para mal- con el peso de haber destronado a la extraordinaria película de Guillermo del Toro. No obstante, la mayoría de ellos salían con una sonrisa de oreja a oreja de las salas, muy conformes tras verla. La cinta alemana había triunfado a pesar de todo.
Y es que esta gran película del realizador Florian Henckel von Donnersmarck, sorprende de sobremanera. Claro, considerando que es su ópera prima, y que en ella, además, ha sabido plasmar un métrico y perfeccionista guión, todo gracias a un pulso envidiable en su elaboración. Utilizando una dirección omnipresente y al mismo tiempo invisible, Florian Henckel von Donnersmarck se jacta de crear una proyección visual indiscreta, sobria, camuflada, de la misma forma en que se rige el concepto básico del film. (Read more)
 Esta es una nueva sesión de Cinestesia, y ya van seis, seis contundentes aglomerados de puras sustancias del más fino y selecto score, sin más ni menos pues. Sin embargo, en los estudios de grabación de Cinestesia, las mentes de producción auricular han concluido que lo más factible para que la gente menos arriesgada y que se asusta fácilmente a la hora de inyectarse una fuerte dosis de OST en las venas, pueda escuchar por lo menos una sesión de Cinestesia sin salir herido, lo mejor es disminuir las proporciones y adecuar la cantidad del contenido en las sesiones, de (Read more)

- Publicado originalmente el 20 de julio de 2006.
Una gran proeza es, sin duda, hacerse cargo de todo el peso que sobrelleva realizar una continuación del clásico de clásicos de los superhéroes -que además ya fue llevado antes a la pantalla grande por el director Richard Donner en el año 1978, con Christopher Reeve como Superman para ese entonces, que a su vez también tuvo una segunda, tercera y hasta una cuarta parte-. No obstante, la realización de Bryan Singer ('The Usual Suspects' [1995]) demuestra fundamentalmente la mayoría de estos inalterables detalles en su cinta 'Superman Returns', que en algunos momentos se auto representa tanto como para no fallarle a la gente, o por lo menos da esa impresión. No por esto el film se vuelve predecible ni poco interesante, al contrario, vemos al héroe venido de Krypton con muchos enfoques más humanos, reales, naturales, que si bien se complementan con la típica estructura narrativa propiamente tal de una historieta de comics, tiene como una atractiva propuesta la idea de otorgarle al mítico personaje más actitudes sentimentales, lo que juega bastante a favor.
El nunca antes visto Brandon Routh, interpreta a un Superman idéntico a Reeve físicamente, lo que ayuda a formar esa credibilidad mientras transcurren los ciento y tantos minutos que dura la película. Sin embargo es ese retoque de melancolía, ternura y debilidad, lo que nos hace pensar que el renovado súper hombre está de vuelta no sólo para derrotar el mal, salvar vidas y mantener el orden con limpia justicia en el mundo entero, sino también demostrar que, en el fondo, ni los poderes más grandes del universo pueden con los íntimos pesares, no esta vez. (Read more)

Dos historias paralelas que en la conclusión total del film se relacionan sutilmente, obteniendo ambas la intensidad emotiva característica de dichas situaciones. Situaciones que son tan comunes en la vida real, en nosotros mismos, tanto que nos llega a doler las decisiones que estos incipientes personajes resuelven. Inmaduros, inconsecuentes, inexpertos, humanos. Porque son unos niñitos, egoístas, que esconden el ardiente secreto sin medir las consecuencias, o porque sencillamente la simple exposición de la verdadera identidad atormenta a los demás. La intensidad de los sentimientos es sobrexpuesta causalmente, pero el hecho de ocupar tantos recursos humanos torna desde un principio inevitable el no sentir por lo menos una milésima de angustia. Sin embargo, si esta cinta hubiese tenido más precisión, tanto en si narrativa (con urgencia) como en la exploración de algunos de su personajes, probablemente estaríamos frente a una de las mejores películas del 2006, que no lo fue por supuesto.
Y es que 'Little Children' cinematográficamente no me deja conforme. Está todo desordenado. Hay escenas que hechas a la rápida, pretenden apurar el film y de paso orientar al televidente -supongo-, causando un efecto contrario inmediato. Muchas veces suele ocurrir esto a causa de una inexperta dirección, pero en esta ocasión no es tan así, ya que estamos hablando de alguien que relativamente sí sabe hacer cine, y ese es el señor Todd Field. Un artista como pocos, que a pesar de sus leves inconvenientes para contarnos una historia redonda -cosa que no muchos realizadores actuales logran conseguir-, triunfa al momento de agobiar al espectador, con estelas sobrecargadas de sentimientos y emociones dolorosas, malditas y brutalmente verdaderas.
Sarah Pierce es una mujer triste. Su vida no recibe ni un rayo de luz, a pesar de ser joven y poseer una belleza oculta (oculta por lo menos en lo primeros minutos de la cinta […]). Kate Winslet (nominada a mejor actriz principal en los Premios Oscar 2006) encarna preciosamente a esa flor primaveral en pleno invierno, que al llegar clandestinamente su sol se le rebalsa la vida por los costados. Metafóricamente hablando, ese sol sería Brad Adamson, un Patrick Wilson más maduro (a pesar de que su papel es enfermizamente infantil), menor en comparación con el resto del elenco, pero firme en su particular personaje, un tipo extrañamente idiota que minuto a minuto comete los errores más nefastos de su vida, y que por lo demás, los venía cumpliendo desde hace un buen tiempo. Ambos llevados por el deseo -como el cuarteto de ‘Closer’- inician una desmesurada relación carnal que confunde la esperanza con la fantasía, y que conduce velozmente a una carretera sin salida. Suerte de principiantes […]. (Read more)
Yo sé que muchos estarían de acuerdo conmigo si les dijera que ‘The Prestige’, de Christopher Nolan es lejos, mucho mejor que su predecesora ‘The Ilusionist’ (película que ya he reseñado en este blog), cinta que sería la otra cara de la moneda en este género de magos e ilusiones. Pero no bastaría sólo con decirles eso, por lo menos no saciaría mis ganas de elogiar a una de las mejores películas que se han estrenado en estos últimos tiempos, y… sin duda, uno de los títulos más impresionantes que este humilde servidor ha tenido la oportunidad de ver en toda su vida.
‘El Truco Final’ (título escogido al español), es una sublime obra literaria propiedad de Christopher Priest, adaptada y cinematografiada por el talentoso Christopher Nolan, cineasta que desde ‘Following’ de 1998, su debut en los largometrajes, no ha parado de dirigir películas que, además de ser de lo más interesantes en lo referente al mundo del séptimo arte en la actualidad, nunca pasan desapercibidas en el mercado del cine.
La trama se basa en una proverbial disputa entre dos magos, Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale), ambos obsesionados por superarse mutuamente, rindiendo una batalla de trucos y egos que desbordará los límites humanos, y que los transformará en dos codiciosos rivales dispuestos a sacrificar lo que sea con el fin de adquirir las técnicas y estrategias necesarias para lograrlo. (Read more)

Me parece re bien que una película como ‘Scoop’, de Woody Allen, no haya repercutido tanto en la publicidad cinematográfica, ni haya caído en alardeos semejantes al de ‘Spiderman 3’ o ‘Transformers’, pasando casi desapercibido en las pantallas grandes. Digo, me parece re bien, porque no le vendría bien tener tanta publicidad. Pero no me malinterpreten, esto no quiere decir que la película sea mala, al contrario. Tienen que puro darse cuenta nomás, todas estas películas que especulan ser la gran cosa del momento, no son más que mero producto comercial en busca de recolectar dinero. Bueno, yo no tengo nada en contra de eso, si para bien o para mal, ese es el trabajo de los actores, productores, editores, guionistas, realizadores, etc. Recaudar dinero para poder subsistir, como un trabajo más. Pero a lo que voy es… ¿Dónde está la pasión por el verdadero cine? Y no es cosa de pensar sólo en el cine en blanco y negro, también ha habido obras mastras estos últimos tiempos. Homenajes al buen cine como ‘The Prestige’, ‘El Perfume’, ‘The Fountain’ o ‘Zodiac’, son sólo algunos títulos que mantienen vivo el espíritu y la esencia de séptimo arte en nuestra generación, en nuestros tiempos.
Uno que sabe muy bien hacer cine de calidad, con pies y cabeza y de valor trascendental por donde se le mire, es mi tío, Woody Allen, quién, no satisfecho de incursionar sobre la fidelidad, la suerte y el destino en esa tremenda película llamada ‘Match Point’, de 2005, el caballerito ese, bajito y de gafas graciosas, nos enseña que aún puede dirigir una comedia digna, no de esas que consideremos obras maestras y seguras odas al humor perspicaz que nos tiene acostumbrados a ver el maestro Allen, pero no cabe duda que esta es de esas que, definitivamente, nos hacen pasar un buen rato.
‘Scoop’ es una historia simple estirada como chicle de una manera tan inteligente, divertida e ingeniosa, que resulta imposible definir el admirable ritmo de la cinta. Esta “historia simple”, se concentra en Londres, ciudad donde ocurre un extraño suceso inicial que define el resto de la película. (Read more)
A ratos creo estar soñando; el papel de Stéphane Miroux lo tomo y lo hago parte de mí. El mar de celofán, la máquina que viaja en el tiempo sólo un segundo hacia el pasado y el futuro… y, como no, el programa de televisión que se transmite únicamente en los sueños más profundos, son sólo esquemas de una imaginación infinita, que si bien a ninguno de ustedes les ha tocado vivir semejante locura de alucinaciones -¿Quién realmente es capaz de soñar específicamente lo mismo que ha soñado otra persona?-, muy bien podrían hacer como yo y relacionar la ilimitada capacidad de crear un universo completamente diferente, don -¿O enfermedad?- que posee el personaje de Stéphane, interpretado por el actor Gael García Bernal.
Stéphane es un joven artista gráfico, que además posee una ilusión mental inmensa, capaz de mezclar sus extraños y coloridos pensamientos de ensueño con la fría y rutinaria realidad. Stéphane llega a París en busca de un nuevo rumbo en su vida, pues tras la muerte de su padre (una de las pocas personas que podía de verdad entender su compleja visión de la vida) decide volver a vivir con su madre. Al instalarse en el departamento donde vivía en su niñez, conoce a Stéphanie (Charlotte Gainsbourg), su vecina de la cual inevitablemente se enamora.
Stéphanie es una mujer muy diferente a Stéphane, sin embargo este último se enamora perdidamente de ella, y la eterna lucha por distinguir qué es lo real y qué es ficción lo vuelve loco, y le impide demostrar de manera concreta, madura y certera cuáles son los verdaderos sentimientos que hay dentro de su corazón. (Read more)

Eisenheim (Edward Norton) es un ilusionista de prestigio. Realiza los mejores trucos y logra impresionar a su querido público, incondicional en donde sea. En uno de sus tours artísticos llega a Viena, ciudad que lo vio crecer en otra etapa de su vida, cuando era nada más que un adolescente con sueños de transformarse en un gran mago. Allí se encuentra con Sophie (Jessica Biel), con quién habría tenido un romance juvenil. Eisenheim se entera de que Sophie es ahora la Duquesa Von Teschen, quién contraería matrimonio próximamente con el príncipe heredero Leopold (Rufus Sewell). Pero Sophie pronto cambia de idea cuando reconoce a Eisenheim, y el verdadero amor que esperó por varios años renace inmediatamente. El príncipe se entera de esta relación y convoca al inspector de policía Uhl (Paul Giamatti), para arruinar la carrera de Eisenheim y de esa forma interrumpir el laso que tenía Sophie. Con ayuda de la magia y sus espectaculares shows, “El Ilusionista” luchará contra toda la corrupción que se le interponga en su búsqueda de la felicidad junto a Sophie, incluso, si con esto tendrá que enfrentarse al poder de la ley.
Mucho podríamos hablar de lo que al director Neil Burger se le ha ocurrido hacer el pasado 2006. Trabajar un guión de magos al mismo tiempo que Christopher Nolan con su ‘The Prestige’ –bastante superior a esta, por lo demás-, quien ya tenía un remarcado reconocimiento como cineasta, es un riesgo que no cualquiera habría tomado. Pero estamos hablando de Neil Burger, un tipo que hace magia –e ilusiones- con un desastroso guión, para enseñarnos todas las técnicas de cómo saber dirigir una película un poco más que pasable.
Inspirado en el cuento corto de Steven Millhauser, “Eisenheim the Illusionist”, un relato verídico con tintes de mito urbano sobre la vida de este mago, Burger crea una historia casi repleta de imperfecciones narrativas, tropiezos por poco obvios y personajes flácidos, sin vida y limitados hasta las canas. No es que las actuaciones están mal, pero en algún momento de la película llega a molestar lo planas y desabridas que son. Cada interpretación está como debe ser, ni más ni menos, y esto me recuerda a las películas de Ron Howard, tan parejas que no provocan ni cosquillas, más bien pasan dos minutos y ya te olvidas.
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