Con las monjas, teníamos una rutina, primero rezábamos antes de entrar
a las aulas, en la formación en fila por grados, rezábamos antes
de empezar la clase, eso era todos los días, rezar y rezar, antes y
después de clases, antes y después del recreo, antes de la nueva clase,
al salir nuevamente del aula, luego en la formación de salida. Me
tocaba rezar más que otras niñas, ya que me quedaba a comer al
mediodía, así que rezar antes
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