DIA 4. NOCHE.
Desde que te fuiste, no he soñado. Lo último que soñé fue en ese restaurante que se me instala con esas mujeres jóvenes y maduras que me discursean con actitudes, no con palabras. Y a un bebé, un niño, muy rubio. Es todo medio new age, pero hace frío. Y las escaleras, tantas. Subimos y bajamos, la cocina siempre la están cerrando, nunca puedo pedir nada para comer. Los peldaños, los silencios, las miradas y el restaurante,
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