Escribo a esta
hora de ojos cerrados, respiración acompasada, mente plana, vida ausente. Pasaron cuatro, cinco días de una cierta
ansiedad esperanzada en que al volver a encontrarnos algo pasaría
(¡¡¡¡¿¿¿QUÉ???!!!!) que permitiría que todo nuestro engranaje volvería a
ponerse en acción. Pero no, no fue así.
Lavé hasta los
platos, pero sabía, sabía que algo iba a estar mal.
Te pido que
compres una Coca Cola, yo me preocupé de dejar tus cosas y lo mínimo sería que
dejaras
(Read more)