MI CUARTO EN EL HOTEL
Después de la muerte de mi madre, recibí sorprendido de las manos de mi abogado un sobre. Los pocos bienes terrenales que logró juntar en su atribulada vida se repartieron lo más equitativamente entre mis seis hermanos mayores, a mí, sólo me tocó un sobre color café con una llave adentro.
Todos estábamos demasiado tristes para hablar, así que cada uno y a sus tiempos se fueron retirando, yo agarré mi bufanda verde, enterré bien mi cabeza en mi sombrero y me eché a caminar. Por suerte, nunca fui ambicioso, ni esperé
(Read more)
