Hoy, desperté muy temprano, llorando. Quise quedarme todo el día ahí, protegida entre mis sábanas, vendas de mi corazón. Pero, no me lo permití. No sé para qué me preparé desayuno, casi no lo probé. Tomé tres sorbos de café, revolví mis recuerdos y ya no pude tragar nada más. Luego, me duché con agua tibia, dejé que el agua corriera por mi cuerpo libremente y cerré los ojos, otra vez se me había instalado un nudo en

