MITO DE CREACIÓN
En el principio fue un vapor oscuro, energía incesante e incandescente. Desde ciertos ángulos parecía rabia contenida, y sin una distancia prudente el sonido era no sólo aterrador sino que destructor. No callaba, no paraba, todo el tiempo estaba igual, en constante actividad, bullente y ardiente.
Atisha la única entidad inmutable debía decidir que pasaría con aquella mole, si encerrar para siempre su fuerza y energía desatada o simplemente liberarla para ver que pasaba, ¿qué efecto tendría
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