
Un silencio de hojas al maullar el viento
Una madrugada de septiembre por venir
Crees que sientes, crees estar viviendo la vida que soñabas, vivirías...
Tan solo crees...
Al final, te dices, no cuesta nada creer. No existe aún, aunque no es mala idea, un banco de prestamos de sueños.
Crees aún que todos, como tu, son capaces de soñar. No sabes aún que con el gastar los pies contra el asfalto se gastan también las suelas de los sueños y que eventualmente te quedas vacío, infertil y viviendo por inercia.
No has descubierto aún que la mayoria de la
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