ALEMANIA
capítulo final
Nota: el zoológico de este relato en verso, el mismo de mi amor con el mono y de mi triste salto al acuario, queda en Stuttgart (Alemania) en un parque llamado Wilhelma en honor al Kaiser Wilhelm. Mi visita coincidió con el mundial de fútbol, que fue una fiesta de regocijo, la fiesta del hijo pródigo que, enarbolando miles de banderas, por fin está de regreso.
Este relato pretendía ser alegre, pero se diparó con fuerza propia para un lado insospechado. Me disculpo, así como probablemente tenga que hacerlo con mi parentela alemana. También me disculpo con los poetas, esto no es más que una historia rimada. (rima que, por lo demás, me tiene hasta la coronilla!!!)

