Debido a esto es que tradicionalmente la escuela ha atendido sólo a los aspectos racionales del ser humano, pero sólo desde la emoción y con una actitud abierta, se puede aprender y enseñar. Los adolescentes no hablan de sus procesos emocionales, el modelo dominante que ofrecen los medios de masas y que ellos han interiorizado es el de que hay que ser triunfadores, fuertes y competitivos... Sin embargo no se puede achacar tan sólo a los medios de comunicación o a los alumnos este déficit, ya que tradicionalmente los maestros y educadores también hemos guardado nuestras emociones y
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