
Todos los 25 de diciembre era algo esperado porque era el día del año que más recibías regalos, incluso -a veces- superaba los del cumpleaños. (Por eso me encanta estar de cumpleaños a mitad de año, que manera más justa de recibir regalos en abundancia, cada seis meses, la medida perfecta. Es una lata estar tan cerca de navidad cumpliendo años, lo tendré en consideración cuando tenga mis hijos).
Bueno... era una tradición hacer una ronda por la casas de los familiares recogiendo los regalos que había dejado esparcido el viejito pascuero por ahí. (La excusa era que el viejito
