Se me había olvidado cómo era estar de vacaciones. Es ese estado en que la hora no tiene importancia, en que el día y la noche parecieran ser lo mismo, en que el relajo es un estado permanente.
El mejor recuerdo que tengo de mis vacaciones son cuando iba a Caldera con mi amiga pecosa. Antes de que nos fuerámos solía repetirme que el lugar en sí no era bonito, porque sólo se veía desierto, casi nada de vegetación y todo el paisaje era el mismo.
A pesar de esa descripciones yo encontraba que ese lugar tan al norte algo
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