Siempre existen... nunca nadie puede decir que no tiene un gustillo por algo que lo hace sentir culpable o avergonzado. Un placer que se convierte en un secreto y que por más que te extorcionen no lo contaras. Como el atesorado recuerdo de tu oso Teddy que abrazabas cuando dormias o ese tete que ocupaste hasta los 15 años. Un placer culpable es algo que lo atrae a uno irremediablemente y que nos averguenza divulgarlo. Pero debemos confesarlo, siempre existe por allí un secretillo que nos da pánico contarlo, pero que sin duda sería muy gracioso escucharlo.
Algunos hombres reconocen
(Read more)