Leyendo un artículo escrito por mi contacto Malú, llamado "A veces la pena es buena", donde habla del dolor que trajo la muerte de su sobrino, no puedo más que recordar otra historia triste.
La pena puede ser buena cuando ayuda a expulsar una rabia contenida o tal vez la impotencia frente a ciertas situaciones. Puede hacer que al final del día nos sintamos mejor. El llanto, que con sus lágrimas parece que nos limpia el alma y el cuerpo.
Hay penas intensas, penas amargas, penas pasajeras, penas de amor, penas diversas. Pero francamente, sin ser madre aún, creo que
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