Hoy la historia los situó en un banco de una plaza, la luz dejaba este día dando paso a la noche, el frío entraba y parecía no importarles. Los árboles contemplaban la sucesión de abrazos, miradas, caricias y besos que adornaban el paisaje, era difícil distinguir que adornaba a que, si los follajes semi verdes, semi caídos o la sola existencia de aquellos que sentados acompañaban la despedida de la tarde. Mirada tras mirada, compartían historias y pensamientos, caricia tras caricia y el frío hacía esfuerzos inútiles por espantarlos, por mandarlos a casa, todavía era muy pronto, había mucho más
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