Para mucha gente se trata de un postre que se come en los restaurantes de comida típica y en cualquier época del año. Para algunos chefs más pretenciosos, no es más que una buena inspiración para reinventar –según ellos- esta preparación a base de espuma, de construcciones y otros artilugios.
Para mí en cambio, el Mote con Huesillos es mucho más que un postre, es casi una merienda. Bien helado, dulce y contundente; me acompaña en mis caminatas por la ciudad durante los meses de primavera y verano. Porque claro, la principal gracia de este brebaje es su carácter eminentemente
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