Las personas más amargadas son aquellas que tienen muy poca fe en su capacidad de sanar, cambiar y crecer. La amargura se incrementa al suponer que será imposible encontrar ningún consuelo o solución. Esta creencia desconsoladora aniquila toda expectativa de superación.
Hace un par de años se me ocurrió participar en una experiencia nueva, -me contaba un amigo. Decidí adentrarme en un montón de actividades que estaban fuera de mi órbita habitual de trabajo, relación o diversión. Una de ellas fue inscribirme en un curso de paracaidismo. Y así fue, como sin casi sin darme cuenta, me vi metido en
(Read more)
