Más de alguien y con una alta cuota de razón, después de leer este post, podría decir y a mí ¡qué¡. Sin embargo me debo a algunas personas que me siguen en esta tribuna y a instancias de ellos, me siento motivado a exponer las razones por las cuales voy a desembarcar en Chile Primero.
Hasta ahora había sido partidario de la alianza, espcíficamente de la UDI. Tuve la oportunidad de seguir de cerca la campaña de Pablo Longueira en Santiago y ser un estrecho colaborador de Jaime Orpis en la senatorial de Tarapacá donde precisamente salió electo junto a
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¡A quién de ustedes no les ha pasado que cuando están en una reunión de trabajo y proponen una idea novedosa, un curso de acción con cierta dosis de audacia e innovación, y cuando ya cierta audiencia les empieza a comprar la idea, aparece el tipo que dice con aire de sabelotodo: a ver déjame ser por un momento el abogado del diablo¡
Se ha invocado al demonio, y al tremendo poder protector de esa frase aparentemente inofensiva. Desde esa plataforma se siente libre para disparar sobre su idea. Pero como cobardemente no es su interlocutor el que dispara contra su idea, sino que es el diablo, se siente libre para hacerla añicos.
Los famosos abogados del diablo, no se hacen cargo de sus críticas, se sustraen y evaden su responsabilidad personal por sus ataques.