Los biocombustibles, basados en monocultivos a escala industrial, son parte del problema del calentamiento global, no de la solución. Promocionados como una forma de disminuir la emisión de gases efecto invernadero, en realidad contribuyen al aumento de los mismos al promover la deforestación y destrucción de ecosistemas que juegan un rol importantísimo en la regulación del clima, incluyendo las tierras turbosas, al desechar usos alternativos de las tierras y potenciar la utilización de fertilizantes nitrogenados.
El acelerado impulso de los biocombustibles ha causado una expansión desmedida de monocultivos como la soya, aceite de palma, caña de azúcar,
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