Por fin llegaron: los lenguados, el pez tan codiciado por su carne blanca y sabor delicado. No son nada fácil de pillar, el mar tiene que estar en condiciones y con la marea baja para poder distinguir los hoyos y pozos donde se meten.
El mar estaba bueno en la mañana y con toda la baja, así me gusta a mí. Puse una rapala en la caña, arreglé el freno del carrete, me puse el traje para no mojarme y lo más importante, encontré un pozón lindo, hondo y ya me imaginaba los lenguados atacando la rapala. Al
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