Desesperación, esperanza, fe, angustia, muchos practicantes de terapias alternativas se aprovechan de estas y otras emociones para prometer curas milagrosas para las cuales no poseen evidencia alguna y cobrarnos por ellas. Muchos se toman esto a la ligera, considerándolo una cuestión de fe o de elección, de hecho este ha sido uno de los errores más grandes de la comunidad científicamente educada: creer que las terapias alternativas son tonteritas inocuas. Yo creo que es una cuestión de información, de acceso al conocimiento (y esto no es exclusivo de las terapias alternativas, pasa en todo nivel de cosas) y que debería
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