“Si se tratara de buscar un ejemplo que en algo nos muestre gráficamente qué es en particular la participación interna, es decir, el asemejamiento a los sentimientos del Señor-, sabemos ya dónde encontrar este ejemplo: en la Santísima. Virgen, la Bendita entre las mujeres. Pronto celebraremos su fiesta, la Inmaculada Concepción. Esta fiesta nos recuerda que la Virgen es simplemente el miembro más perfecto entre los miembros del Cuerpo de Cristo. Entonces, si queremos tener un ejemplo de cómo debemos incorporarnos a los sentimientos de Cristo durante la Misa, es evidente que no hay un ejemplo más perfecto que el

