Los latidos de tu cuerpo me acechan,
y te espero.
en lo ladridos difusos de mi egos
podrías ser más cauteloso y tomarme por sorpresa
hacer que mi pupilas se dilaten
mis párpados busquen el dulce arruyo de tu voz
de tu voz en un susurro
que me insita a seguir la suave línea de tu aliento..
de tus besos, en un pálpito, rítmico y eterno
la corporeidad volviéndose certeza
Y prima el instinto, de dos, envueltos en un haz de Luz
Y...a media noche, tu
la inexorable soledad de tu cuerpo, que ahora acaricio con lentitud de felino.
La noche, breve celestina de los escondidos en redadas de dolor