Cuando estaba en cuarto medio, caminaba harto por la Calle Valparaíso en Viña. Hay montones de árboles allí. Y me llamaba la atención un ruido bullicioso en cada uno de ellos, un festival de pájaros que son como la banda sonora de la calle que nadie escucha, todo el mundo apurado obviamente. Era tanto que me quedaba parada debajo de los árboles tratando de ver a los bulliciosos, pero nada. Nunca vi un sólo pájaro gritón.
Pero desde esa época
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