Cada sábado por la mañana, el casero de la feria y yo.
Yo, la catete que no quiere las bolsas plásticas. El, tan galán, insiste en que las bolsas hacen que la fruta no se dañe adentro de mi malla de la feria. Y todos los sábados es lo mismo. Yo sacando las manzanas de la bolsa en que me las pesa y él discutiendo que las paltas se me van a machucar y que el plástico es tan útil.
Hace unos años, un colega y amigo empezó a comentar que algo teníamos que hacer con el tema del plástico
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