Parece que lo mío no es el día de los enamorados definitivamente. No tengo en la memoria ni un sólo 14 de febrero como la gente. Ja ja.
Recuerdo puras cabezas de pescado, veamos efemérides: Un catorce de febrero lo pasé en el norte de Suecia. Entre tanta nieve blanca destacaba por todos lados el rojo-rosadito de la decoración del comercio, las calles, etc. La cosa es que yo, en versión enamorada de pololo chileno, me largué a comprar cuanta chuchería había. Chocolates de corazón, gomitas rojas de corazón en caja acorazonada. Qué sé yo, regalos ñoños y otros no
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