
Subirse a un avión se ha convertido en un acto bajo sospecha. Bajo la amenaza terrorista, los países occidentales han establecido controles de seguridad cada vez más incómodos y estrictos
Control con imágenes de nuestro iris. De nuestra cara. Con radiografías de nuestro cuerpo. Transferencias de datos personales. Análisis del lenguaje corporal del pasajero. ¿Es esto el Gran Hermano de Orwell o acaso el guión de la segunda parte de Minority report? No. Son los experimentos que ahora mismo se están llevando a cabo en distintos aeropuertos del mundo. Sistemas que la pujante industria de la seguridad aeroportuaria va poniendo
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