En 1948, la maravillosa Ingrid Bergman llevaba once años casada con un dentista sueco llamado Petter Lindström.
Fue por entonces cuando Ingrid Bergman vio los dos largometrajes con los que Roberto Rossellini dio por inaugurado el neorrealismo: “Roma, cittá aperta” y “Paisá”, y tal fue para ella el impacto e estas dos películas, que no dudó un momento en enviarle al mismísimo Rosellini, el siguiente telegrama:
«Señor Rossellini: he visto sus películas “Roma, città aperta” y “Paisa” gustándome mucho. Si
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