Siempre ha sido así: la llegada de una nueva generación (sus nuevas prácticas, ética, estética, actitud, etc.) genera miedo, rabia, incomodidad y hasta animadversión en la generación dominante. Es la lógica del recambio, del transcurso del tiempo.
Desde el punto de vista de la educación, lo anterior plantea desafíos muy complejos para los profesores, quienes naturalmente tienden a sentirse agredidos por sus alumnos de alguna manera u otra.
Hace algunas semanas encontré en uno de los "blogs" de El Mercurio
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