Raúl, Don Raúl, Doctor. Así nos referíamos a él en su propia presencia. Entre nosotros, era “el viejo”.Lo sentíamos nuestro abuelo político. La relación con nuestros padres políticos era pésima. Inestable. Los veíamos llenos de errores, de agachadas, de traiciones. Astutos y hábiles pero muy mañosos. Los admirábamos mucho pero manteníamos la íntima convicción de que a la hora de elegir, ellos no nos dejarían pasar.El viejo era diferente. Tan hábil y astuto, mañoso como el que más. Pícaro con
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