"...Un Samurai le preguntó a su maestro dónde quedan las puertas del cielo y del infierno.
El maestro le ignoró completamente, provocando la ira del samurai que exigió respuesta inmediata. El maestro mostró total indiferencia ante las exigencias del samurai. Iracundo éste descubrió su espada y cuando estaba a punto de matar al maestro, éste le dijo "querías conocer las puertas del infierno?, pues estás frente a ellas." El samurai con humildad enfundó nuevamente su espada... el Maestro le dijo "y estas son las puertas del cielo".

