Si por un momento me quedo quieto. Observo el tiempo. No soy viejo. No soy adulto. Y si en ese momento me asomo por la ventana, me siento en el sillón y veo una película y me río fuerte, muy fuerte, tan fuerte que lloro mientras me sigo riendo fuerte, tan fuerte. Y si en esa película me sumerjo, y si en esa película me olvido que me quedé por un momento quieto, intentando no oir el reloj en el estómago del cocodrilo, ni el veneno de mi falta de sueños, de fe y de más fe. Se asomaría
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Arica ha despertado últimamente nublada, con brisas heladas que cruzan las calles de día y de noche e incluso con finas garúas que pintan de oscuro los cerros que rodean mi ciudad; pero el frío es leve, muy leve, a diferencia de mi catarsis, de mis sentimientos, reflexiones, acciones y reacciones que me dejó