Una de las bondades que se pretende (o pretendía) con el Transantiago es que nuestra calidad de vida mejorara: reducción tiempos de viaje, descongestión de la calles, aunque parecen que los diseñadores del proyecto no pensaron en la congestión, incomodidad de los pasajeros. Como usuario del Metro y la red de buses, noto como los ánimos empiezan a ???caldearse???, a como nos ponemos más agresivos y con tal de logar un asiento, empujamos a los demás; rostros enojadas, miradas desafiantes, indiferencia con quien puede necesitar el asiento, ya sea por discapacidad, embarazo y por ser adulto mayor.
Lo planificado
(Read more)