Las instituciones, entendidas como espacios de coordinación y cooperación, requieren de mecanismos que posibiliten el cambio y aprendizaje organizacional, de modo de alcanzar sus metas y objetivos. De lo contrario, las probabilidades de dispersarse y desvanecerse, son altísimas. El mundo actual es dinámico, está en constantes procesos de cambios, debido a que la variabilidad es una característica básica del ser humano, la cual le ha permitido desarrollarse y crecer a lo largo de los siglos.
La cantidad de conocimiento y tecnología “fabricada” por la humanidad se duplicó entre el inicio de la era cristiana y el año 1750. Con




