Oh Río Rahue como está, que se esconde tras los valles, cuyo cauce trae su nombre, y se encarga de llevar las penurias de sus hombres y mujeres hasta el mar. De sus aguas cristalinas cuantos pudieron beber, se bañaban en verano, Millaray y la Rayen, u otras damas se cubrían bajo capa transparente, anatómicas siluetas de sirenas al desnudo en medio día. Enancharon sus riberas con el paso de los años, un efecto natural o pisada del humano. Las ranitas y los cauques disponíanse a jugar, los huillines o las nutrias lo cruzaban sin cesar. Se pobló su valle
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