Cuando era niño, me imagino todos lo vivimos, jugué con mis hermanos, vecinos y amigos, a la gallinita ciega, era una actividad de grupo, nos colocábamos en circulo y al centro uno de nosotros, por turno, se le vendaban los ojos y se le motivaba a buscar una prenda. Cuando el explorador se alejaba del objeto oculto todo el grupo decía “tibio, tibio, tibio” con cierta indiferencia, si se alejaba decíamos “frio, frio, frio” con aire de decepción, pero si
(Leer más)