Todo gira en este mundo, pequeña. La vida es una traslación infinita, un eterno volver al principio. Es el metal de la música perdido en el espacio. Todo en un constante girar: la luz del mundo, los engaños de la naturaleza. Uno…dos…tres, pequeña. Y vamos consumiendo el aire, entregándonos al río que mañana lloverá sobre nuestros restos.
Pensabas matarlo. Aquella calidez que extrañabas entre las sábanas era sólo un momento extraviado, una extensión innumerable de pliegues acrisolados en la languidez de tu cuerpo. Sábanas, dobleces, susurros. Extremidades abatidas por el juego. Tú, siempre para él; él, quizás para ti.
Solía

