... Es que yo quería dejar que los días corrieran, igual como cuando el agua sale turbia. El problema es que al sedentarismo le costaba levantar las rodillas y los días, vergonzosamente, se me tropezaban con algún exámen.
¿Que iba a saber el agua de vocaciones; Y qué iba a saber yo de hervir los tiempos difíciles…?