Nunca me acuerdo cómo se llama la galería esa. Está frente a la galería España (en la que yo trabajo), cruzando por Estado hacia Ahumada. Ahí me la encontré, cuando escuché el tac-tac del bastón., le faltaba un metro y medio para salir de la galería pero dio con la pared. ‘¿Dónde va?’ le pregunté, porque me dio rabia que la gente la mirara y no la ayudara casi con miedo de disponerla a una humillación. ‘Voy a San Antonio’ me respondió segura, mientras buscaba mi cara con sus ojos ciegos. ‘La acompaño’, ‘gracias’ y se aferró a mi brazo.
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