‘’Si yo pudiera escoger, sería una rana’’ dijo Lía cuando hablábamos de si el cielo, en su concepción divina, existía o no. Benjamín, su hermano mayor, había dicho hace un momento atrás que en el cielo uno mismo elegía cómo pasar su estadía celestial, entonces confesó que él pediría seguir siendo un niño de once años para siempre, fue ahí cuando Lía interrumpió con su designio, quería ser una rana, los tres adultos la miramos y nos reímos pero ella parecía muy convencida. Ante las risas aclaró que las ranas podían respirar dentro y fuera del agua y en su
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