Me parece que estoy condenado a ver cosas que no se ajustan plenamente a una vida normal o escapan a la rutina de la gente común y corriente.
Anoche, a las 23.00 horas del 23 de junio de 2008, estaba en mis afanes de escribir o dar a conocer algo a través de mi blog. Martillaba y martillaba mi teclado y creí que estaba con eco. Exactamente, eco. Claro, porque escuchaba un ruidoso sonido de una especie de taladro, que
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