Es la palabrita, casi mágica, que aparece en un rinconcito en todas las páginas de internet representativas de los servicios básicos, gubernamentales, empresas, AFP e Isapres, y en general cualquier institución o servicio que pretenda atender público virtual. Si en tu inocencia o desesperación caes en la trampita de mandar el correo electrónico, nunca esperes respuesta. Se pierde en el espacio cibernético.
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Análoga es la trampita de las llamadas telefónicas a estos mismos servicios, en donde debes ingresar el
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