Pero a pesar de todo, es común que los ejecutivos se irriten con su equipo en el día a día. Muchos reclaman que ningún integrante ofrece una idea o toma cualquier tipo de iniciativa.
Para explicar un poco el comportamiento de un equipo, hago una comparación con el elefante de circo que se maneja amarrado a un pequeño tronco. El es capaz de arrancar un árbol y, si quisiese, podría desprenderse fácilmente de la estaca y huir. Pero no hace eso. El fue adiestrado desde pequeño, cuando el madero que lo ataba representaba un obstáculo real. Eso mismo también sucede


