“El silencio es el núcleo de todas las prácticas espirituales. Los budistas son maestros del silencio. O por lo menos ellos reconocen su valor y practican la disciplina. Uno debe estar callado para "oír " a Dios. Se recomienda la práctica del silencio en el Solsticio. El silencio era una exigencia acostumbrada. Ahora es opcional. Muchas personas escogieron y pudieron realmente observar esta sagrada disciplina. La experiencia es definitivamente más eficaz cuando observamos silencio. Cuando estamos callados, nuestra atención se vuelve hacia el interior. Podemos identificar y dejar de relacionarnos con lo que se llama "exceso de
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