
Navidad, se nos fue, llegó y pasó como cada año sucede.
Hace unos días observaba a mi madre terminando de guardar con sumo cuidado cada pieza del nacimiento, cuando terminó miró el gran espacio que quedó vacío en la sala, no evité mirar como ella las paredes, tratar de encontrar en la cocina caramelos de bastoncitos, cascabeles olvidados por mis primitas entre los cojines de los sillones, pero todo ya se había marchado, como si le hubiesen salido patitas y chao, chao, la Navidad ha pasao.
Mi madre seguía callada, se sentó sobre el sofá y suspirando dijo al fin:
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