Con el pucho en la
mano, la piel erizada por sentirlo, clavículas marcadas de antaño, cara embriagada de resistencia disfrazada por
licores varios. Esperaba…Será con él…hoy no sabe, lo supo solo ayer y hoy no
sabe…
No es curioso.
Su esencia contraria a
la tiranía existente, volvió a renacer, con poco destello y menos luz, más no
le importa demasiado.
La cantidad de
luminosidad depende únicamente; de días con camas que se muevan, los amores que
en ella se hagan,
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