Hoy por la tarde nos reunimos todos, con el dueño del departamento, la corredora, don Mario –que es nuestro aval, ¡muchas gracias!– a firmar el contrato que nos entrega el departamento donde empezaremos, de verdad verdad, nuestra vida juntos.
Luego, además se nos sumó la mamá del Sebas para la entrega. Está algo cochino, así que tendremos que limpiar harto antes de instalarnos, ahí la Coti es nuestro comandante, porque el Sebas es un cero a la izquierda. Su cocina, su terraza, su dormitorio y su baño, nada más, fuera de la emoción de partir.
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